Para un hincha fanático del F.C. Barcelona,
la mancha de portar una publicidad de un reino tan relacionado con el yihadismo
y que provoca la tirria entre sus pares sunitas, es una afrenta que no se borra
con facilidad. En especial, cuando antes de portar a la peligrosa “Fundación
Qatar” y luego a la maquilladora “Qatar Airways”, el Barça había rechazado el
sponsor de una casa de apuestas. Es decir, rechazo la timba y se acostó en su
lugar con un emblema del radicalismo islámico (y para rematar, muy cerca de los
bajos posteriores, resaltaba la publicidad benéfica de “Unicef” – una especie
de Ying & Yang – Qatar y Unicef). Entre el 2010 al 2016, el Barcelona
recibió 171 millones de euros de fondos Qataríes, un reino que buscaba aumentar
su influencia diplomática a través del deporte, permitir la penetración de la
escuela sunita de los Hermanos Musulmanes vía el futbol y, por sobre todo,
hacer un blanqueo de su imagen tras sus más que demostrados lazos con el
terrorismo yihadista.
Quien redacta estas líneas tuvo, hace unos
años, la oportunidad de explicar ante dirigentes del club culé que el más
influyente teólogo sunita moderno, de nombre Yussuf Al-Qardawi, tenía un
programa de preguntas y respuestas religiosas musulmanas (“La Shaarya y la
vida” o “A-Shaarya U-Al-Jayat”) en la televisión más importante del Medio
Oriente, la influyente Al-Jazeera, propiedad del emirato absolutista de Qatar,
y allí había explicado y detallado que el islam se impondría en el mundo
conquistando irreversiblemente a occidente (eso incluye Argentina) y no
necesariamente por medio de la Yihad (fuerza física) sino por la acción social
y la propaganda (en árabe, “Dawa”). La publicidad de Qatar en la camiseta de
Boca Juniors es simplemente eso, Dawa. ¿No me creéis? Pues escuchen lo que dijo
en el año 2007…
El susodicho Al-Qardawi tiene una
influencia sublime sobre la dinastía real qatarí, logrando que desde su
fundación en 1996, la cadena de TV Al-Jazeera sea el parlante propagandístico
de la semilla del radicalismo islámico, la organización de los Hermanos
Musulmanes. Al-Qardawi no solamente nos explica que desea convertirnos a todos
al islam sino que además declaró que consideraba los ataques suicidas como
forma legítima de autodefensa y táctica de guerra, demonizando a la cultura
occidental en cada ocasión. Al exponer estas realidades ante la gente del
Barça, les remarqué que Al-Qardawi recibía su sueldo y apoyo de la Fundación
Qatar, la misma que manchaba mi amada camiseta de futbol. “No te preocupes”;
intentaron consolarme; “el año que viene ya no tendremos a Qatar Fundation sino
a “Qatar Airways””. Me despedí repitiendo una conocida frase árabe… “Si me
necesitas, te compro”. Por el momento,
Boca Juniors ha sido “alquilado” por los alumnos de Al-Qardawi.
“Estamos muy orgullosos y agradecidos
porque una de las más prestigiosas aerolíneas del mundo ha elegido Boca Juniors
como parte de su estrategia de expansión regional en Sudamérica”, señaló el
presidente de Boca, Daniel Angelici. Tiene razón al utilizar la palabra
“expansión” y, en su lugar, estaría menos orgulloso de haber firmado un
contrato con Qatar.
Qatar… del “equilibrio político” al
radicalismo islámico
Qatar es, actualmente, y junto a Irán y
Turquía, un importante motor de la inestabilidad en el Medio Oriente, ya sea a
través de los millones que vierte sobre los grupos extremistas (Hamás o los
Talibanes) o a través de sus transmisiones en la cadena Al-Jazeera. El
principado que antes era la cara moderada hacia occidente, se transformó bajo
el liderazgo del actual gobernante, el Emir Tamim Ben Hamid Al-Thani en una
bomba de relojería.
Hagamos un poco de historia. El clan
Al-Thani gobierna sin grandes dificultades Qatar (Al o Ahal significa linaje,
familia o tienda). Los Al-Thani nacen de una familia beduina asentada en Doha
llamada Banu Tamim. Tras haberse aliado con Gran Bretaña, los Al-Thani reciben
su independencia en 1971 y desde entonces experimenta duras luchas de poder
dentro del clan. Al año de su independencia, el rey Ahmad Iben Ali Al-Thani fue
depuesto por su primo, el jeque Khalifa Iben Hamad Al-Thani, quien se mantuvo
en el poder hasta 1995, cuando fue destronado por su hijo Hamad Iben Khalifa
Al-Thani, mientras éste pasaba las vacaciones en Suiza. Le salieron caras las
vacaciones.
Algunos describen a Qatar como “el hijo
problemático” de los países del Golfo Pérsico y se dice que los Al-Thani, la
dinastía que ha gobernado oficialmente al país durante 150 años, es “la familia
más difícil del barrio”.
La historia cambia en ese 1995, con el
derrocamiento y la llegada al poder de Hamad Iben Khalifa Al-Thani. El nuevo
gobernante temía una contrarrevolución apoyada por Arabia Saudita y otros
estados del Golfo, por lo que corrió a los brazos de los norteamericanos
declarándoles su lealtad absoluta y no fue reacio en tomar una medida extremas:
Financió la construcción de una base estadounidense en El-Udeid, al oeste de
Doha, por la mágica suma de dos mil millones de dólares (esta es la única base
estadounidense fuera de los Estados Unidos en donde los estadounidenses no
pagaron por su establecimiento). La presencia estadounidense ha sido y sigue
siendo un certificado de seguro del gobierno de Qatar para que sus vecinos no
invadan su territorio derrocando su gobierno (por ejemplo, los sauditas que tienen
a los qataríes entre ojo y ojo). Hoy, Qatar es hogar de la mayor presencia
militar estadounidense en el Medio Oriente, con más de 11.000 hombres y
personal del ejército. Estados Unidos y Qatar tienen una relación bilateral muy
bien establecida siendo que los yanquis son “el mayor inversionista extranjero
en Qatar y su mayor fuente de importaciones”, según el Departamento de Estado
estadounidense.
Junto al “seguro militar norteamericano”,
Qatar desarrolló un arma ofensiva de gran influencia: La cadena de televisión
Al-Jazeera (1996). Al-Jazeera es una combinación de extremismo religioso,
subversión política y normas periodísticas legítimas, sobre todo en la escala
del mundo árabe. Valga la pena recordar que para establecer la cadena Qatar
compró a la mayoría de los trabajadores de la BBC en árabe. Desde su
establecimiento de Al-Jazeera, y bajo la influencia de Al-Qardawi y la
ideología de los Hermanos Musulmanes, la “CNN árabe” comenzó a taladrar los
cerebros de los árabes contra los gobernantes, acusándoles de corruptos,
laicos, inmorales y decadentes… Fue Al-Jazeera una de las promotoras del
derrocamiento de Muhamar Al-Khadaffi en Libia o de Husni Mubarak en Egipto.
Quienes no han comprado este truco son los estados del Golfo. A día de hoy,
ellos impiden que la cadena de noticias de Qatar abra sus oficinas dentro de su
territorio. Egipto también comenzó a restringir las actividades de Al-Jazeera y
periodistas de la red fueron condenados a prisión. Qatar critica a todo el
mundo pero tienen totalmente prohibido cuestionar a la realeza local, se habla
y condena a todos pero nunca a los de “casa”. Este enfoque convirtió a Qatar en
uno de los países más odiados entre los líderes árabes.
Al-Jazeera ha sido y sigue siendo la
entusiasta partidaria de la Hermandad Musulmana en Egipto siendo que no es
casual que el predicador radical del mundo suníta, Yussuf Al-Qardawi, viva en
Qatar desde los años 60.
Ahora bien, durante los días de Hamad Iben
Khalifa Al-Thani, la sunita Qatar era conocida por sus “equilibrios políticos”:
tenía ciertas relaciones con Israel, muchos lazos con Estados Unidos, pero
apoyaba al terrorista Hamás y desarrollaba relaciones con los Talibanes; poseía
una membrecía en el Consejo de Cooperación del Golfo pero tenía una buena
relación con su enemigo número uno – el chiita Irán.
Y de repente… todo cambio… Desde 2013, el
jeque Tamim Iben Hamad Al Thani es el actual Emir de Qatar ya que su padre fue
obligado a abdicar al trono. A diferencia de su padre, Tamim es un musulmán
devoto. Sus conocidos lo definen como un extremista. Pasó su juventud viajando
por África, tratando de convertir a los habitantes paganos del continente. La
autoridad espiritual central en su vida es el jeque radical Al-Qardawi. Tamim
abandonó la política de “equilibrio de poderes” introducidos por su padre, y en
nombre del Islam está invirtiendo las enormes fortunas de los principados en el
cultivo de elementos que desean encender todo el Medio Oriente. Veamos un
ejemplo… Aunque Qatar niega que está ayudando directamente al terrorismo
palestino de Hamás, parte de lo que envía a la Franja de Gaza se usa para
fabricar cohetes y túneles para asesinar civiles israelíes. Se calcula que
Hamás gasta un tercio de su presupuesto en armas. El emirato es también el
hogar del jefe del Buró Político de Hamás Ismail Haniyeh (incluso si Haniyeh no
pernocta en Qatar todo el tiempo, como lo hacía su predecesor Khaled Mashal).
Según fuentes de la propia Qatar, desde finales de la Operación Margen
Protector en agosto de 2014 el emirato ha invertido unos $1200 millones en la
Franja. Vale la pena recordar que Hamás se hizo con el control de la Franja de
Gaza (2007), derrocando por la fuerza a la Autoridad Palestina de Mahmoud
Abbas.
El 5 de junio de 2017 los gobiernos de
Egipto, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Yemen, Libia y
Maldivas rompieron relaciones diplomáticas con Qatar en medio de la creciente
tensión generada por la injerencia de Qatarí en la situación interna de estos
países y del supuesto apoyo a los hutíes de Yemen que enfrentan la invasión de
Arabia Saudita. Los países sunitas estaban fastidiados no solamente por
Al-Jazeera, también por las relaciones de Qatar con Irán en medio de una guerra
chiita-sunita en el Medio Oriente (Irán vs Arabia Saudita). El boicot y aislamiento
no está funcionando muy bien siendo que Qatar se siente suficientemente fuerte
para salir a buscar nuevos amiguitos… como Boca Juniors.
El fútbol y el deporte como motor para
vender la marca “Qatar”
El apoyo financiero de Qatar a los
regímenes radicales del mundo musulmán le ayudó a blanquear, a ojos de las
masas árabes, sus estrechas relaciones con occidente. Sus demostrados vínculos
con yihadistas lo trata de blanquear explotando la popularidad del fútbol (y
otros deportes).
Gracias a la posible mediación del
Presidente Macri, Boca Juniors alcanzó un acuerdo de cinco años con Qatar
Airways para que sea el patrocinador de su camiseta (hasta el curso 2022-23).
Es probable que el club xeneize reciba por lo menos 10 millones de dólares al
año. Si en el pasado mi F.C. Barcelona deambulaba por los estadios del mundo
con Qatar Airways (salve Dios a “Pique” y a “Rakuten” que ahora adornan nuestra
zamarreta), ahora es Boca, el Bayern Munich y la Roma los que se aprovechan de
la “Dawa” qatarí. El director de Qatar Airways Akbar Al-Baker señaló tras
firmar el contrato con Boca que “El acuerdo ayudará a mejorar nuestra cartera
de patrocinios deportivos con los mejores equipos del mundo”. Además… ayudará a
limpiar un poco la imagen qatarí tras los últimos acontecimientos turbios que
sacuden la relación fútbol-Qatar.
Hace pocos días, el Sunday Times reveló que
Qatar empleó agentes de campaña secretos (y ex espías de la CIA) para denostar
las candidaturas de los otros países que competían con ella para organizar el
Mundial 2022 (Estados Unidos y Australia). Los datos los filtró alguien que
trabajó para Qatar. Fuera de las múltiples acusaciones de soborno, el Sunday
informa que los qataríes le pagaron a personalidades que critiquen otras
propuestas. Puede parecer algo legítimo, pero viola las reglas de la FIFA.
Entre otros ejemplo, informa que le pagaron
9.000 dólares a un Profesor para que escriba un informe que cuestione el costo
económico para la organización de Estados Unidos. Además, enrolo a periodistas
y a blogger’s para promover historias negativas en la prensa norteamericana y
australiana.
La segunda mancha está relacionada con la
construcción de los estadios de fútbol para albergar el Mundial 2022. Qatar es un
pequeño país con 2.700.600 seres humanos y para construir los estadios, en
medio de un infernal calor (por eso el Mundial se juega en invierno) tuvieron
que importar trabajadores extranjeros. Hasta el 2015, 1.420 trabajadores de
Nepal, India y Bangladesh habían muerto en el emirato debido a las malas
condiciones de seguridad durante las obras, lo que equivale a unas 40 muertes
al mes entre 2012 y 2014, según cifras confirmadas por el grupo Playfair Qatar,
que aboga por defender a los trabajadores migrantes. Según esta organización,
se estima que más de 4.000 personas morirán construyendo las instalaciones
deportivas hasta que se celebre el Mundial. “Es más gente de la que jugará
durante la Copa”, señala Playfair Qatar. En el 2018, la Fundación para la Democracia
internacional junto con un grupo de premios Nobel de la Paz denunció que ya
habían muerto 2.000 esclavos laborales, la mayoría de ellos nepalies.
Qatar ha aterrizado en nuestro continente.
Incluso ha sido invitado a jugar la Copa América 2019 en Brasil. “El hijo
problemático” de los países del Golfo Pérsico y “La familia más difícil del
barrio” ya está en Argentina… y juega con la camiseta de Boca Juniors.
Boca Juniors – ¿Era imprescindible llevar publicidad de un país que financia terrorismo?
06/Ago/2018
Hatzad Hasheni- por Gabriel Ben Tasgal